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lunes, 14 de febrero de 2022

ADICCIÓN (CUENTOS Y RELATOS BREVES -29)




ADICCIÓN


No buscaba clarificar las ideas de un plumazo, pero sí planchar los nudos que se multiplicaban en su cerebro desde hacía un tiempo, situación que le producía un constante malestar. Era consciente que deshacerse de esos nudos sería arduo difícil, pero pondría toda  la fuerza de voluntad para desengancharse de tan perjudicial adicción.

Lo primero que debía hacer era alejar de sí los causantes de su problema.

A la mañana siguiente, nada más levantarse y, a pesar de la presión que ejercían los nudos incitantes empujándola a  moverse por aquella selva retorcida y abrumadora, empezó a plantarles cara con tal destreza que ni uno solo de los afectados nudos pudo ver la luz verde que les proporcionaba la posibilidad de pulular con entera libertad por su espacio anodino y carente de sensibilidad. Se prometió a sí misma un regalo de tiempo, y puso manos a la obra para organizarse. Veinte minutos para desayunar. Sería su primera hazaña después de tanto tiempo sin saborear esos momentos.

La panorámica desde la terraza era extraordinaria: las montañas verdes, su aroma, el silencio interrumpido por algún vecino dicharachero dando pábulo a la curiosidad de algunos otros. Aquella mañana  las viandas que tan a gusto preparó, le supieron a gloria. Y siguió, siguió planificando...

Llamó a su amigo Luis. Quedaron para ir al cine al día siguiente. Era preciso limpiar aquella selva de matojos invasivos y conseguir un espacio más abierto, donde la claridad le permitiese visualizar mejor el horizonte posibilitando que su centro de atención cambiase de rumbo.

De pronto llamaron a la puerta:

—¿Quién es?
—Candela, abre, soy yo, mamá.
—Ya voy, ya voy.
—Buenos días, hija, ¿estás bien?
—Claro mamá, mejor que nunca. Ni te imaginas lo bien que me encuentro.
—Entonces, ¿por qué no contestaste al Whassaap que te envié, ni al correo, ni al hangouts, hasta la llamada de móvil desdeñaste.
— ...
—Por cierto, ¿no viste la entrada que hice en facebook?
— ...
—¿Me estás escuchando, hija?, ¿por qué te ríes?
—Porque es divertida la situación, sólo por eso. Tú, pro tecnología, mientras que yo bajé a la tierra, o estoy subiendo al cielo, según se mire.
—¿Qué dices? No entiendo nada, pero que nada de nada, niña. ¡Ah!, te quería comentar que a papá ya le compré el Smartphone que tanto deseaba. Está como un niño con su juguete preferido.
—...
—¿Quiere dejar de mirarme como si fuese un bicho raro y prestarme atención?
—Pero si te estoy prestando atención, mamá.
—¿Atención?, rara, muy rara te noto yo esta mañana.
—¡Cuánto te quiero, mamuchi!, pero os tengo que ayudar.
—¿Qué nos tienes que ayudar?, tú estás en otro mundo, ¿y esas carantoñas?, ¿a santo de qué?
—A santo de que me estoy desenganchando de la droga más perversa a la que soy adicta desde hace tanto tiempo, y ahora estoy sintiendo que corre por aquí una brisa tan fresca, tan fresca, ¿no la notas?, y, sobre todo.., estoy escuchando a mi pensamiento, y es, es algo tan subliminal. ¿Me acompañas?
—¿A dónde, hija?
—A cualquier lugar donde se consiga dar sentido a la vida sin ser abducido por tanta insensibilidad virtual que nos congela de frío y a buscar nuevos códigos de organización priorizando en lo que nos hace personas.
—Bueno, bueno, si tú lo dices, te acompañaré, pero sigo pensando que estás rara, pero rara, rara, rara de atar.
—Vamos pues, y te cuento...







jueves, 20 de enero de 2022

EL GRAN PROYECTO (CUENTOS Y RELATOS BREVES-28)





EL GRAN PROYECTO


"De las historias con final feliz no se alimenta el futuro"


La observó fijamente, como escudriñando su pensamiento. El semblante serio, los brazos entrecruzados sobre la amplia mesa de su despacho y, entre ambas, un silencio que arañaba las fibras de la piel.

Era obvio que había mucho de razón en aquella frase, pero también daba margen para argumentar largo y tendido. Aun así, nada objetó dando por terminada la entrevista. Le tendió la mano emplazándola para la siguiente semana. La entrevistada cogió su carpeta color marrón, el bolso a juego y, con un ademán que rozaba la línea de la soberbia, dio media vuelta, se acercó a la puerta y salió sin mediar palabra.

La búsqueda de cerebros con demostrada capacidad para conseguir dar un giro de 360 grados en el campo de la prensa escrita era su máxima. Crear un precedente en la historia, conseguir escribir artículos de opinión con información exhaustiva alejándose del morbo de prensa rosa, de tejemanejes políticos con tufo a heces; su proyecto era, en primer lugar, llevar a cabo un lavado de todo ese entramado de desatinos, (reales, pero lamentables) que la humanidad nos sirve en bandeja día tras día analizando toda la basura interna que corrompe al individuo y a partir de ahí, extraer el grano bueno. Sería el embrión inicial, pero como todos los embriones, crecen y se hacen adultos. El ser humano es maleable y si camina al lado de leones y avispas, aprende a picar y a atacar, pero también puede convertirse en un ser de predominante humanidad si no es contaminado por huéspedes sin antídoto. Pensó que el gran problema de la sociedad es que somos seres contaminados. Pero ella tenía la solución o, por lo menos, el germen. Durante tiempo estuvo en el lado contrario. Su notoriedad profesional no la consiguió por casualidad. Como tantos otros, fue escalando peldaños a base de juego sucio, por eso sabía de lo que hablaba, y también sabía que en su interior mantuvo continuamente una lucha entre su yo interno y su yo de supervivencia. Nunca le gustó lo que vio, por ello tenía el convencimiento que dentro de cada uno existe un gran potencial de energía positiva que sólo hay que saber desarrollar y, de algún modo, alguien tenía que empezar a plantear nuevas situaciones. Esa energía que el cerebro del ser humano aporta interactúa entre unos individuos y otros, así que tan solo era cuestión de trabajar sobre esa energía positiva, aislando al huésped enfermo. Estaba segura que en la sociedad, en el mundo entero existía mucho que dar, mucho que desenterrar de esos pozos ocultos pero llenos de tesoros.

Para ella, lo primordial de su proyecto, y que muchos tachaban de locura, no era el éxito económico de la revista, lo más importante y por lo que hacía tiempo estaba luchando, era lograr el máximo número de lectores, inyectándoles esa energía de la positividad, que sirviese de alimento y diese vida, en lugar de quitarla. Los pasos siguientes se darían por sí solos. Su proyecto no buscaba la exclusividad, todo lo contrario, su mayor deseo era convertirse en la gran imitada, que otros tomasen el testigo y cuantos más, mejor. Sería el mayor logro conseguido en la prensa escrita, porque, seguramente, los biorritmos generados serían capaces, poco a poco y por sí solos, de construir un futuro mucho mejor que el que hasta ahora se había estado alimentando.

Pensó en la frase de su entrevistada: "de las historias con final feliz no se alimenta el futuro", y se dijo, seguramente no, aunque se puede alimentar de historias con final doloroso o feliz, pero siempre desde la racionalidad.

A la semana siguiente la entrevistó de nuevo. Decidió agregarla a su equipo de colaboradores de la futura revista. No comulgaba del todo con sus ideas (era obvio), pero tenía madera, un cerebro bien amueblado y con la suficiente racionalidad como para colaborar en el gran proyecto.





miércoles, 4 de enero de 2017

ENVIDIA SANA. MONÓLOGO Nº 2 ( CUENTOS Y RELATOS BREVES 27)




ENVIDIA SANA
(Monólogo nº 2)



Que opino de la expresión: "envidia sana"

Mi opinión personal es que no existe. Un estado emocional que se alimenta de negatividad no puede calificarse de envidia sana, por lo tanto su adjetivación queda fuera de contexto para mí. La envida es un demonio traicionero, invasivo, un pecado que ha desarrollado grandes raíces en la mente del ser humano, sobre todo, suele atacar a quienes adolecen de seguridad en sí mismos induciéndoles a llevar permanentemente una careta defensiva para esconder ante los demás sus propias carencias y su baja autoestima. El gran problema es que puede convertirse en un "sálvese quien pueda" y, en este caso, el duelo estaría servido: zancadillas, difamaciones, veneno de serpiente para anular al envidiado. Pienso que aceptar el triunfo ajeno es sumamente necesario para la salud mental y para ello es menester aleccionar a nuestra mente sobre la importancia de aprender a valorar nuestras propias cualidades encauzándolas por el camino correcto; pero uno se puede preguntar; ¿cúal es el camino correcto? No nos andemos con chiquitas que, como aventajados e inteligentes humanos, conocemos bien ese camino, otra cuestión es que decidamos poner una venda en los ojos y verlo todo desde una perspectiva opaca para despistar a la razón que, de primera mano, nunca se presenta demasiado generosa, pero, ¡ojo!, existe un arma de doble filo, esa veleidad traicionera que nos acompaña a menudo y que dibuja fachadas excelsas que nos cautivan; es entonces cuando hay que saber dilucidar lo vacuo de lo fundamental porque las veleidades acarrean excesivos peligros que sólo se ven al final del trayecto, cuando ya no hay vuelta atrás.
 

sábado, 3 de septiembre de 2016

LIBRO DE LA VIDA ( CUENTOS Y RELATOS BREVES 26)


JARDINES ARTIGAS DE GAUDÍ  EN LA POBLA DE LILLET ( BARCELONA)




Queridos amigos:

Tras un largo impás veraniego, regreso a este mi rincón con un breve relato que espero sea de vuestro agrado. A todos vosotros mil gracias por estar y compartir. Poco a poco iré reincorporándome, visitándoos y comentando esos trabajos vuestros que para mí se convierten siempre en una gran fuente de aprendizaje. 
Un abrazo 

 




LIBRO DE LA VIDA

 Como cada mañana y desde hacía varios meses, el joven de aspecto taciturno y descuidado tomó asiento en el banco de piedra junto al longevo caballero que, como de costumbre, entretenía su tiempo con la lectura de aquel libro que tan familiar era ya para los ojos del muchacho que no alcanzaba a comprender por qué, día tras día, las hojas de aquella novela se mantenían férreamente inmóviles. Siempre la misma página, el mismo interés aparente. ¿Qué misterio contenían semejantes líneas para que impidiesen al anciano avanzar en la trama de la historia?

La curiosidad llegó a superar tanto al muchacho que, a pesar de su patológica timidez, decidió echarle reaños a la cuestión y preguntar al longevo señor lo que tan intrigado le tenía.

-    Caballero, dígame; ¿ por qué siempre le veo leer esa misma página?, ¿hay algo en ella que le impide continuar y que le hace perder el tiempo de forma tan incomprensible?
-    Querido jovencito, la pregunta se la tendría que formular yo. ¿no será que es usted quien ha dejado de lado su tiempo?
-    ¿Có...como dice...?
-    Observe. observe a su alrededor sin miedo y dígame que ve.
-    El atribulado joven hizo lo que el anciano le aconsejó y su respuesta sonó entre dubitativa y temblorosa.
-    Na...nada, no, no veo nada.
-    Usted mismo ha contestado a su pregunta.

El viejo lo miro fijamente durante unos minutos; acto seguido extendió sus manos entregándole el libro.

-    Permita que le ofrezca este volumen que tanta curiosidad le produce. Es suyo, y le aconsejo que lea sin prisa, pero, sobre todo, lea, lea, lea sin abandonar.

Cuando el muchacho se disponía a dar las gracias, el anciano, milagrosamente, habia desaparacido del lugar. Miró en derredor suyo intentando localizarle, pero nada, era como si la tierra se lo hubiese tragado. Cerró los ojos por un momento, apretujó el tomo contra su pecho. Una extraña, pero sublime sensación se apoderó de él. Abrió de nuevo los ojos, volvió a mirar a su derecha, a su izquierda, delante, detrás, y se dió cuenta que la vida, después de tanto tiempo, empezaba a despertar de su letargo. Se alejó sintiéndose dueño y señor de aquel preciado regalo y con una convicción inalterable, acariciar y disfrutar de su historia hasta el fin. 



  

sábado, 19 de marzo de 2016

EL INVENTOR ( CUENTOS Y RELATOS BREVES 25)




EL INVENTOR
 
"La batalla solo se gana segregando al débil", argumentó el desconocido.

Aquella frase dibujó en el entorno muecas de cristal; pensamientos fríos y oscuros; hasta el viento, fiel compañero de sílabas y sonidos, se alejó temeroso de tan ingrata compañía. Un estallido asustó a la oscuridad. Bajo sus pies, añicos de escarcha sorprendieron al silencio.

Las palabras del viajero le arañaron las entrañas de tal modo que no pudo articular vocablo alguno. Él, que durante años y años quiso ser inventor de caricias, de mesas redondas sin diálogo gris, de peldaños sin escalones rotos, de palabras con raciocinio, inventor de la paz; vanos sueños de un iluso. Sus ojos empezaban a distinguir con claridad que las medidas del tiempo no eran estándar, y que los actos humanos no se regían por cánones consecuentes; existían demasiados virus escondidos bajo la piel terrenal.

El inventor arrastró sus pies hasta el refugio dejando al desconocido hambriento de batalla.
 

sábado, 13 de febrero de 2016

CAMINO A LA ESPERANZA ( CUENTOS Y RELATOS BREVES 24)




CAMINO A LA ESPERANZA
 

Una sonrisa esperanzadora se perfiló en aquella mirada, en aquellos labios que durante tantos meses permanecieron hibernados en las cuevas del no vivir, del no creer, del no poder aferrarse al timón de su propia realidad plantándole cara a ese enemigo a quien debía ganar la batalla. Pero la claridad había llamado a su puerta; fue como un derroche de propósitos internos que se desnudaban al viento. Una liberación. Una comunión de luz.


Oscurecía, pero la noche dibujaba estrellas que iluminaban su  semblate. Ningún temor. Carlos caminaba a su lado, solícito, pendiente a cada momento de ella, de sus reacciones, sus gestos, sus palabras. María le cogió la mano con una fuerza inusual, como aferrándose a la vida. Para ella, Carlos era su timón, su aliento, su amigo, su amante, la razón de su existencia. Caminaron y caminaron sin prisas; el tiempo no era primordial. Algún viandante rezagado desperezaba sus resacas tumbado en los bancos del paseo marítimo. El sonido de las olas armonizaba con la tranquilidad que derrochaba su interior. Eran notas de Vals. Abrazó a su marido, él la beso con la ternura de quien ama sin límites. Una ráfaga de viento sembró aromas salinos en su piel. ¡qué caudal de sensaciones! el pensamiento, aliado con sus deseos, les condujo hacia la orilla del mar; descalzos, desnudos, desinhibidos, se adentraron en sus aguas buscándose por fuera y por dentro, extasiados en locura, viviendo el momento más pleno de sus vidas.


Estaba siendo duro, muy duro, y quedaba todavía un largo camino por recorrer, pero María ya no tenía miedo. Estaba ganando la batalla al cáncer. Nadie la iba a detener.

sábado, 28 de noviembre de 2015

UN TIEMPO SIN TIEMPO ( CUENTOS Y RELATOS BREVES 23 )




UN TIEMPO SIN TIEMPO

El mundo avanzaba inmerso en un caos absurdo. El pensamiento humano, acuciado por la desesperanza, navegaba a la deriva en busca de su horizonte perdido. 

En aquel mar de aguas turbias, dos entes invisibles medían sus fuerzas luchando con la palabra. Poseedor de una mirada enigmática y sonrisa ladina, el más corpulento de los entes regalaba improperios a diestro y siniestro mientras su compañero, de talante apacible, trataba de hacerle entrar en razón.

-    Estás ignorando las consecuencias de tus propias enseñanzas, ¿ por qué no miras a tu alrededor?, el mundo se desangra por los cuatro costados.
-    ¿Y qué?, ¿no sabes que soy la gran fuerza, el gran maestro del ser humano?, me sigue a todas partes, me idolatra.
-    Tu poder es ignorancia y no te das cuenta.
-    ¿Qué quieres?, ¿qué me asemeje a tí? Cada vez pierdes más adeptos, no te hacen caso, compañero, vives en una constante utopía.
-    Las fuerzas del bien son infinitas.
-    Y las mías invencibles.
-  Lo infinito no  muere, de lo invencible  habría mucho que decir. Puede resquebrajarse y envejecer para terminar despareciendo.

De pronto se escuchó un gran estruendo.
La tierra, en su delirio, fue catapultada bajo las entrañas de los rojos abismos. La humanidad despertó de aquel sueño tétrico caminando por los mares en busca de la tierra perdida. En los altiplanos la vida nacía a la primavera, una primavera sin flores ni sonrisas.




-    María, ¿María?, ¿María, que te sucede?, María, despierta, mi amor, despierta.
-    ...
-    María, estás temblando.
-  He tenido una horrible pesadilla, Carlos. He soñado que el mundo se resquebrajaba, y que una fuerza sobrenatural abría caminos en el mar y de sus profundidades surgía vida humana. Alguién les guiaba. Decía que se dirigían hacia un mundo nuevo, una sola ciudad donde las fronteras no existían. De pronto me sentí rodeada de seres humanos. Parecían robots que se dejaban llevar por aquel líder enigmático y extraño. Todo era de color gris y negro, nadie sonreía. Intenté tomar la dirección contraria, pero una fuerza misteriosa me empujaba y me empujaba hacia aquel ejército de muchedumbre sin raciocinio. Quise gritar, gritar, gritar, pero mi voz.., mi voz.., ¡oh, Dios mío!, mi  voz...

Volví la mirada hacia atrás. No vi ni una sola huella. Estaba recorriendo el camino de la nada.   
  

lunes, 7 de septiembre de 2015

UMBRAL DE MADUREZ ( CUENTOS Y RELATOS BREVES 22)

IMAGEN DE LA RED


UMBRAL DE MADUREZ




Entre aquella espesura de su mente pudo divisar dos sendas que se abrían paso; una de ellas serpenteaba todo el bosque, era pedregosa y empinada, la otra, llana y con ligera arenilla que el viento levantaba tímidamente como si no quisiera dañar el entorno. Desconocía el corazón de la segunda, aunque sus latidos se hacían sentir, eran agradables, plácidos, muy alejados de aquellos otros cuyo torrente impetuoso les convertía en inestables candidatos a desbocarse por cualquier acantilado con pocas posibilidades de remontar a la cima; aún así, la familiaridad de la primera no le dejaba impasible. Durante años y años tuvo que apartar muchas piedras y buscó demasiadas cimas que escalar; el ímpetu de la juventud siempre rozando el umbral de los excesos y al tiempo ensalzando los egos personales, pero entonces no buscaba terapia de tipo alguno, ¡cómo perderse tantas emociones!, era un jugoso viaje que revitalizaba, pura adrenalina imprescindible para encender el fuego diario. Pero los pasos ya no le seguían y el fuego se estaba convirtiendo en un brasero apetecible que sin quemar en exceso invitaba a calentarse en él. Tormenta y calma. La elección empezaba a tener visos de claridad. Se dio cuenta que los placeres también viven en las llanuras, que no es necesario alzar la voz para que el viento haga acto de presencia y que la brisa es más cálida, que lo cotidiano, esas pequeñas pero grandes cosas que pasan desapercibidas son las que dan sentido al trayecto; una puesta de sol, el lenguaje de la lluvia, de las flores, del silencio, una mirada, un gesto...Su equipaje estaba demasiado repleto de superficialidad, era menester descartar, organizar...

El cielo gris y encapotado y una leve llovizna proporcionaban un halo de nostalgia a aquel escenario verpertino y otoñal. Los paraguas formaban parte de la decoración callejera, pero Luis ignoró aquel complemento. No lo necesitaba. Las finas gotas de lluvia resbalaban por su piel como una caricia. 
El regalo má hermoso que había llegado  a sus manos era aquel libro de la vida y estaba disfrutando de su lectura como nunca lo había hecho. Era una historia llena de contenido, una historia que le pertenecía.

domingo, 26 de abril de 2015

AL FINAL DEL TÚNEL (CUENTOS Y RELATOS BREVES 21)

SIURANA DE PRADES ( OCTUBRE 2014)




AL FINAL DEL TÚNEL



El tiempo transcurría dejando constancia al paso. La tormenta empezaba a hacer mella en su cuerpo. Una lucha de pensamientos bloqueaban neuronas que vagaban sin capacidad de reacción, atolondradas por tanta marabunta. Debía tomar una decisión, enfrentarse a la nueva realidad, desprenderse de aquel equipaje; no era cuestión de esperar más o desfallecería.

Su cuerpo estaba débil y sin fuerzas. Había perdido varios kilos. Observó a través de la cristalera. Era una mañana clara del mes de abril. El sol regalaba sus primeros efluvios de luz invitando a acompañarle. Con ambas manos a la par y en un solo movimiento, empujó las dos correderas, una hacia la derecha y otra hacia la izquierda y, como si le faltase el aire, respiró en profundidad el aroma de la mañana. No tuvo conciencia del tiempo que permaneció deleitándose con aquella imagen que durante tantos meses había ignorado: la campiña, despertando a la primavera con florecillas que retoñaban pincelando su verdor, los majestuosos eucaliptos, el murmullo del riachuelo que era como una caricia para los sentidos, las entrañables casas del pueblo. Qué locura fue aquella que tan ciega la mantuvo. Acercó sus manos a la cara, rozó la comisura de los labios; estaba sonriendo, ¡sí!, sonreía por dentro y por fuera. Un flujo de sangre corría impulsivo por sus venas, ¡ahhhhhhh!, cuántos días de vida malgastados, perdida en negros abismos, pero ya no. Sabia que aquello era un punto y aparte, y sabía, también, que no estaba sola. Sus mejores amigas, Sandra y Julia, habían hecho todo lo indecible para que saliese de aquel pozo, y sus compañeros de trabajo, tan considerados siempre, pero, en especial, su madre, a la que tanto había hecho sufrir. ¡Cuántas veces debió llorar en silencio!, pero siempre estuvo ahí, dándole fuerzas, haciéndole ver que tras aquel cristal opaco donde la desesperanza había enraizado existía otra vida, su vida. Recordó el día que tocó fondo: la visita al psicólogo, el tratamiento posterior que la obligó a dejar temporalmente su trabajo de asesora comercial; ¡tres meses ya! Decidió llamar a su madre. tenía que hacerla partícipe del cambio experimentado en su interior. No era el momento oportuno y lo sabía, pero necesitaba hablar con ella, decirle...

-     Confecciones Martín, ¿digame?

-     Hola, buenos días, ¿podría avisar a Herminia López, si es tan amable?

-     ¿De parte de quién?

-     De su hija

-     Un momento, por favor.

-     Gracias


Pocos minutos después escuchó la voz de su madre.


-     Hola, mi amor, ¿ocurre algo, ¿estás bien?, dime, ¿estás bien?

-     Sí, mamá, estoy bien, no ocurre nada malo, todo lo contrario, por eso te llamo, para decirte.., para decirte que he visto claro, mamá, que todo va a cambiar a partir de ahora, todo, todo. Te llamo porque necesito recordarte lo mucho que te quiero, darte las gracias por  estar ahí, por ayudarme, porque deseo pedirte que me perdones; se que te hice sufrir y tú no merecías eso, mamá...

 -    ...

-     ¿Mamá...?, ¿mamá?, ¿estás llorando?, ¿mamá...?

-     No lloro, mi niña, no lloro, bueno, sí, pero son lágrimas dulces, no te preocupes, son lágrimas dulces. Te quiero tanto y me estás haciendo tan feliz, tan feliz...

-     Lo sé, mamá. Volveremos a sonreír, ya lo verás. Hoy empieza todo de nuevo.

-     Mi niña, mi niña...

-     Mamá...

-     Mi niña.

Te quiero mucho, mamá.



Poco a poco empezó a sentir una agradable paz interior. Preparó la bañera con esencia de rosas y se introdujo en aquel pequeño paraíso espumoso y revitalizador dispuesta a disfrutar del mayor relax de su vida. Al cabo de media hora, con la piel de pies y manos contraída por la excesiva exposición al agua, decidió dar por finalizado su baño. Era otra. Se puso el albornoz, recogió su rubia cabellera en una coleta alta, descendió las escaleras que daban a la planta baja y cruzó el pasillo que accedía a la cocina. En unos minutos la estancia empezó a tomar vida: sonidos de tostadora, aroma de café, música ambiental. Sobre la mesa ovalada fue colocando los cubiertos, una servilleta y una bandeja con tres tostadas de mantequilla y mermelada de ciruela, una generosa porción de bizcocho elaborado por su madre, un tazón de café con leche bien caliente y, su debilidad, un zumo de naranja recién exprimido. Milagrosamente se lo comió todo a pesar de lo deshabituado que estaba su estómago después de mantenerlo casi en cuarentena durante días y días. Para ella se convirtió en un placer, una comunión entre cuerpo y mente. Al finalizar, y sin un ápice de pereza, recogió los utensilios, aderezó la cocina y cuando todo estuvo perfectamente límpio y organizado se dirigió de nuevo a la habitación, ubicada en la primera planta. Abrió el armario y sin dudarlo un instante, echó mano de unos pantalones vaqueros color verde, una camiseta estampada con tonalidades que combinaban a la perfección, se calzó unas deportivas, se miró en el espejo y sonrió. Al poco tiempo estaba en el exterior, dispuesta a desprenderse definitivamente de aquel equipaje cuyo peso, milagrosamente, había menguado casi en su totalidad.

La frondosidad de aquellos parajes dibujaba un edén donde la paz y la ensoñación regían el tiempo y el espacio. La cascada del Cerro era uno de los lugares más emblemáticos del lugar. Los habitantes del pueblo la denominaban " Cascada de la triple vertiente" porque sus aguas se deslizaban a través de tres desniveles de montaña completamente verticales y paralelos, separados entre sí por un pequeño tramo horizontal en forma de escalera.

El recorrido transcurria por un estrecho sendero, exceptuando los últimos cincuenta metros en los que se hacía necesario adentrarse en el bosque. Era un pequeño  tramo ascendente bastante peliagudo, pero a María no le importaba. Tenía un misión que cumplir.

El viento sopló con fuerza soliviantado ante aquel peso que arañaba sus alas, la hojarasca, desconcertada y perdida, deambulaba de un lado para otro sin control, mientras el ramaje de eucaliptos y pinares luchaban por enderezar su esbeltez sin comprender la inesperada invasión; pero, poco a poco, en actitud bondadosa y casi como pidiendo perdón, el inoportuno vendaval se fue alejando cediendo paso a una brisa suave y acariciadora.

Aquel equipaje había tomado, por fin, otro camino, un camino de no retorno. El profundo desfiladero, donde desembocaban las aguas de la gran cascada, fue su destino, un destino donde se anegarían definitivamente horas y horas de insomnio, lágrimas, heridas sin cicatrizar, lamentos, desconsuelo y, sobre todo, aquel nombre impronunciable que en sueños acudía a visitarla noche tras noche, forzando la puerta del subconsciente para jactarse de su decadencia emocional, mientras acariciaba otra piel y besaba otros labios.

María emprendió el camino de vuelta sin equipaje y con el corazón lleno de sueños y vida.

sábado, 14 de marzo de 2015

MIGAJAS. MONÓLOGO Nº 1 ( CUENTOS Y RELATOS BREVES 20)





MIGAJAS




Me llamo Daniel, o Pedro, o María, o Pablo, o como gustéis ponerme de nombre. Tengo algunos años más de los que me quedan por vivir, ya véis, el tiempo no hace pausas por mucho que le imploremos y eso me hace pensar que es un tanto egoísta, siempre hacia adelante, vuela que vuela, incansable, dictatorial, arisco y frío como las rocas, mientras nosotros, paso a paso, caminamos tras él, o delante de él, según se mire, comportándonos como obedientes corderitos siguiendo el rebaño, hasta que sin aviso previo nos abandona del todo y nos deja desnudos con algo que dice llamarse materia y que atesora una gran energía, y me pregunto para qué diablos sirve todo eso. Yo le llamo migajas, esos restos que suelen acabar en el cubo de la basura, que en difinitiva es un destino muy similar a ese otro donde iremos a parar todos. En fín, puesta a plantearme cosas, quiero pensar que esa materia tan energética puede formar una inigualable y meritoria combinación para el futuro si se anexionan correctamente las migajas, claro que, existe un problema y es ese directorio de neuronas, rebeldes por naturaleza, que siempre hicieron de las suyas sin importar el envoltorio dónde deciden ocultarse. Dicen que es el sistema más perfecto; mediante una gran red especializada, coordina, controla y dirige todas nuestras funciones, nuestra conducta, pero cuando esas conexiones se descontrolan y el sistema se descoloca el desbarajuste está servido y llegado a este punto analizo todo lo que me rodea y me da por sacar conclusiones nada favorables.
En fin, cuando me haya convertido en migajas, me gustaría dormir un  poco.

viernes, 30 de enero de 2015

LA VIEJA MILAGROS ( CUENTOS Y RELATOS BREVES 19)





LA VIEJA MILAGROS




A la vieja Milagros jamás la imaginé joven. Con su vestimenta negra y el eterno mandil, pasaba horas y horas dormitando en el banco de piedra que había justo al lado de la casa. Era la viva estampa de persona sufridora que aceptó su destino con resignación. Recuerdo sus ojos grises y apagados como un día de lluvia y cielo encapotado donde el sol, atrapado tras las nubes, parecía haber sido sometido a un castigo divino a causa de su derroche compulsivo de energía. Recuerdo también sus manos arrugadas y temblorosas, su boca de labios diminutos que jamás vi sonreír. Saludaba a todos sin excepción, aunque fuesen desconocidos; levantaba su mano izquierda, tal vez porque la derecha estaba agotada por el esfuerzo realizado en el transcurso de los años y languidecía débil sobre su regazo incapaz de alzarla, y con movimientos lentos, casi inapreciables, la mano zurda iba de un lado a otro al tiempo que pronunciaba aquella frase de siempre: "que a sorte os acompañe, filliños"/que la suerte os acompañe, hijos.

La vieja Milagros se casó muy joven. Fue un matrimonio pactado entre ambas familias. Tuvo tres hijos varones a los que dedicó su vida. Nunca pidió nada, pero tampoco supieron ofrecérselo. Con cincuenta años y unos vástagos ya crecidos se quedó sin el soporte masculino, aunque de bien poco le sirvió.

Lo que no podía imaginar la vieja Milagros es que con su viudedad, el silencio mantenido durante mucho tiempo por un insospechado enamorado se iba a romper. El enterrador del pueblo le confesó el amor incondicional que le profesaba desde su juventud. Era diez años má joven que ella, pero, ¡qué importaba! Milagros vio el cielo abierto, Milagros no sabía lo que era querer, ni sabía lo que significaba sentirse amada. Tenía que romper con todo, tenía que ser feliz por una vez en su vida. Decidieron vivir en "pecado", decisión que jamás le perdonaron sus hijos.

El enamorado Antón, que así se llamaba el enterrador, falleció diez años después. Milagros se hundió en la desesperación. Nunca más levantó cabeza.

Aquel verano, el banco de piedra donde se sentaba la anciana estaba vacío y la pequeña caseta ya no tenía guardian vigilante. Añoré su presencia. El crudo invierno había hecho mella en su gastado y débil metabolismo apagando su corazón para siempre. ¿Cuántos años tendría la vieja Milagros?, muchos, tantos como arrugas marcaron su rostro.

miércoles, 7 de enero de 2015

EL BOSQUE DE OMA( CUENTOS Y RELATOS BREVES 18)

BOSQUE PINTADO DE OMA


El bosque animado de Oma es una obra artística del escultor y pintor vasco Agustin Ibarrola, un homenaje al arte Paleolítico que inició en el año 1982 y finalizó en el 2000. Está situada en la Reserva natural de Urdaibai (Vizcaya). El escultor concibió esta obra como una muestra de relación entre la naturaleza y la presencia humana. Un espacio de libertad, repleto de magia y fantasía donde natura y arte se dan la mano, una corriente creativa llamada Land Art que nació hacia finales de  los años 70.
Adentrarse en el bosque de Oma significa jugar a construir y destruir formas en un espacio físico tridimensional donde todo esta lleno de simbolismos, donde la imaginación es la clave para conseguir dar sentido a las líneas planas, cóncavas, a sus volúmenes, a relacionar cada elemento del espacio.
47 son las figuras que componen el "Bosque animado de Oma", con un recorrido total de 7 km; alguna de ellas, como los ojos del pasado y del presente, en recuerdo a Picasso y Oteiza; los cuadrados, en recuerdo al pintor Málevich o el homenaje al Greco, pintor que como nadie supo captar la luz del cielo y que Ibarrola fue capaz de plasmar sabiamente en ese hermoso lienzo de la naturaleza en el año 2000,  últimas pinceladas de su gran obra.

En este gran trabajo de Agustín Ibarrola se inspiró el dramaturgo Pedro Villora para su obra: "Electra en Oma"

En el año 2013 se inició un proceso de restauración del bosque, con la búsqueda de nuevas fórmulas y sistemas que permitan su conservación futura. Se pretende que esté finalizado este mismo año 2015.

ESTOS SON LOS PUNTOS DE OBSERVACIÓN DESDE LOS CUALES TODO VISITANTE PUEDE OBSERVAR CADA FIGURA DE FORMA ÓPTIMA.

1.Invitación al beso
2.Rombo rectilínio
OJOS DEL PASADO Y DEL PRESENTE
3. Rombo que se expande y otro que se contrare en curvilínio
4. Curva contra curva, concavidad, convexidad, plano
5. A modo de equipo 57
6. El rayo atrapado, el rayo roto
7. Clave conceptual de la curvatura del arco iris
8. Arco iris de Naiel
9. Arco iris desde el lado vertical
10. Paseantes que se trasladan sin andar
11. Azul verdoso dentro y fuera de las figuras
12. Gesto humano
13. Personajes colectivos de nuestro tiempo
14. Gigante rojo
15. Pareja en rojo y azul
16. Los motoristas
17. El ojo grande
18. Miran igual que tú
19. Ojos del pasado y del presente
20. La vida tiene más ojos que yo 
21. Homenaje al Greco
22. Convivencia de las figuras y de las rayas del minimal
23. Cabeza con azules de minimal
24. La niña de rosa
25. Parte de este niño y parte de otro da uno más
LA NIÑA DE ROSA
26. Personaje que no quiere ser mitológico
27. Hijo de una sorgiñe flotando
28. Hay más niños de los que parece
29. Niños de las sorgiñes
30. Composición en azul del minimal
31. Rayas azules del minimal
32. Ritmo verdoso del minimal
33. Ritmo verde y amarillo del minimal
34. Ritmo azul y violita del minimal
35. Linea bidimensional destruyendo la ley de la perspectiva
36. El círculo
37. Evocación al mundo atómico del puntillismo
38. El fuego rupestre
39. Círculos y paréntesis que enmarcan espacios 
40. Relación de colores y circulos entre sí
41. Espacio acotado y trenzado como un cesto
42. Negativo-positivo en engranaje
43. Curvatura óptica del  árbol central
44. Negativo y positivo en rodillo
45. Cuadrados en recuerdo al pintor Málevich
46. Negativo y positivo entre el color
47. Líneas rectas en horizontal y diagonal sobre curvatura del tronco 
OBRA DE IBARROLA EN HOMENAJE AL GRECO






























 En la primavera del año 2011 estuve en esa hermosa tierra y visité ese enclave excepcional.

Os dejo un poema, que compuse por aquellas fechas ( también impreso en la imagen que encabeza la entrada) inspirado en algunas de las figuras que componen el Bosque animado de Oma, y este breve relato, a modo de homenaje al escultor y  que defino como una lluvia de sensaciones que consiguieron hacerme volar, emocionarme, llenarme de energía, de luz, valorar el tiempo y valorar la vida.




 EL BOSQUE PINTADO DE OMA



EL ARTE NO ANGOSTA LOS CAMINOS DE LA IMAGINACIÓN, EL ARTE CREA INFINITOS TRAS EL HORIZONTE



Un aroma húmedo, envolvente, me atrajo hacia tí. Sin pedir permiso me apoderé de tu espacio. Agoté minutos y minutos inoculando en mis venas sorbos de paz, inmersa en un cuadro de ajenas vivencias, vivencias de pintor que plasmó sueños perennes ofrendados a tu luz, pintor con estrellas en el alma y ternura en la piel, pintor que donó sentimientos y pinceló beldad, pintor del amor, de la ilusión, amante de la vida.

Hoy las flores se pusieron de pie para venerar tu pureza, mañana, de tu vientre, nuevos retoños abrazarán la luz; cuando se enamoren, pasado el tiempo, él pintará un beso en sus labios o, tal vez, una estrella en la cima de sus copas para alejarnos de la oscuridad cuando el día se agote.


NIÑA DE ROSA

 De espaldas a la noche
ves pasar el tiempo, niña de rosa,
grandes ojos te protegen
ahuyentando rayos de tormentas rebeldes,
si alguno osó dañar tu beldad
atrapado quedó en sus miradas,
atrapado y roto.
Mil diademas de colores
iluminan tu infantil semblante
y te jalean al compás los estáticos paseantes:
el gigante, los motoristas,
niños y más niños,
y todos te regalan un beso,
y el fuego venera tu piel
cual sol llegada la tarde,
y los violinistas del aire
se posan en tu sombrero
con su trinar de ángeles
para que llegado el invierno
niña de rosa, descanses. 


FIGURAS QUE  INSPIRARON ESTE POEMA

Niña de rosa
Ojos del pasado y del presente
Rayo atrapado, rayo roto
Arco iris
Paseantes que se trasladan sin andar
Gigante rojo
Los motoristas 
Niños y más niños
Invitación al beso
El fuego rupestre